¿Puede mi expareja reenviar o difundir las fotografías que le mandé cuando estábamos juntos? - Sagué Abogados penalistas
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¿Puede mi expareja reenviar o difundir las fotografías que le mandé cuando estábamos juntos?

¿Puede mi expareja reenviar o difundir las fotografías que le mandé cuando estábamos juntos?

Con el uso cada vez más extendido de las redes sociales ha aumentado enormemente la comunicación entre todos nosotros. Resulta una práctica cada vez más habitual, sobretodo entre los jóvenes, el envío de imágenes propias, subidas de tono (los famosos “nudes o packs”) entre parejas, amigos, conocidos y no tan conocidos.

Pues bien, el anonimato que caracteriza a las redes sociales crea una falsa apariencia de legalidad en la conducta de difundir todo tipo de contenido a demás usuarios, puesto que, en la mayoría de los casos, ninguna de las partes ha firmado contrato alguno de protección de datos frente a la otra, ni se ha sometido a un deber de secreto respecto del contenido compartido.

No obstante, en lo relativo a las imágenes de contenido sexual o de aquellas que vulneren gravemente la intimidad de las personas, debemos actuar con máxima cautela, pues tras la reforma de nuestro Código Penal de 30 de marzo de 2015, se introdujo un nuevo tipo penal, art. 197.7, que establece lo siguiente:

“Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.”

En este sentido, resulta sumamente relevante hacer referencia a la primera Sentencia que se pronunció respecto a este tipo de conductas, la resolución dictada por el Juzgado de lo Penal nº 21 de Madrid, de 28 de mayo de 2018, en virtud de la cual,  condenaba al acusado por reenviar unas fotografías de carácter íntimo recibidas con consentimiento previo por su ex pareja, como autor de un delito de descubrimiento y revelación de secretos a la pena de seis meses multa con una cuota diaria de seis euros.

La regulación del referido precepto derivó de la urgente necesidad de dar respuesta a todos aquellos casos de suicidio causados por la difusión a terceros de imágenes propias de contenido sexual por parte de la ex pareja.

En palabras del Tribunal Supremo,  “la sociedad no puede permanecer indiferente a la difusión intencionada de imágenes conectadas a la intimidad y que, una vez incorporada a una red social, multiplican exponencialmente el daño generado a la intimidad de una persona que sólo concebía un destinatario para su visión”.

Se establecieron, por lo tanto, una serie de requisitos que deberán valorarse para considerar el carácter delictivo de la conducta desarrollada:

  • Debe haber un consentimiento previo, es decir, la imagen debe haber sido obtenida con pleno consentimiento de la persona que aparece en la misma, entendiendo que puede haberse obtenido “voluntariamente por la víctima, valiéndose para ello de cualquier medio convencional o de un programa de mensajería instantánea que opere por redes telemáticas”.
  • La imagen debe vulnerar gravemente la intimidad personal de la persona, entendiendo entre otras, la esfera sexual, pues es el núcleo duro de la intimidad.
  • La imagen debe haberse realizado en cualquier “lugar fuera del alcance de la mirada de terceros”.
  • El autor del delito es únicamente aquel que recibe por parte de la que será la víctima las imágenes de contenido íntimo y las emite a un tercero quebrantando la confianza. Por tanto, quedan excluidos de la consideración de autor del delito, terceros ajenos a esta relación cuando obtienen las imágenes por la “difusión encadenada de imágenes obtenidas a partir de la incontrolada propagación en redes telemáticas”.

La pena puede llegar a agravarse cuando la víctima es menor de edad, discapacitada o de especial protección, cuando el autor es o había sido pareja de la víctima o cuando la difusión de las imágenes se realiza con finalidad lucrativa.

En definitiva, les recomendamos que antes de reenviar o difundir cualquier imagen que pueda vulnerar la intimidad de otra persona, se detengan por un instante y reflexionen sobre las graves consecuencias penales que dicha conducta puede acarrearles, más allá del evidente daño irreparable que dicha difusión vaya a producir a la imagen e intimidad de la persona afectada.



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