Me han retirado el carnet y me han prohibido conducir vehículos a motor y ciclomotores, pero ¿puedo conducir un patinete eléctrico? - Sagué Abogados penalistas
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Me han retirado el carnet y me han prohibido conducir vehículos a motor y ciclomotores, pero ¿puedo conducir un patinete eléctrico?

Me han retirado el carnet y me han prohibido conducir vehículos a motor y ciclomotores, pero ¿puedo conducir un patinete eléctrico?

Las nuevas formas de movilidad urbana y personal que han surgido en los últimos años en nuestras ciudades han generado nuevas cuestiones jurídicas que cada vez son más frecuentes entre los usuarios.

Si me han condenado como autor de un delito contra la seguridad vial a la pena de prohibición de conducir vehículos a motor y ciclomotores, ¿puedo conducir un patinete eléctrico?

¿Qué se entiende por “ciclomotor” en las nuevas formas de movilidad?

El artículo 384 del Código Penal no lo define, y por tanto, deberemos acudir una norma con rango de Ley que aporte certidumbre a la cuestión.

En este sentido, al no existir normativa española específica que lo regule, debemos acudir a la normativa comunitaria, en concreto, al Reglamento de la Unión Europea núm. 168/2013 relativo a la homologación de vehículos de dos o tres ruedas y los cuatriciclos, directamente aplicable en España desde 1 de enero de 2016, que establece la siguiente definición de “ciclomotor” (artículo 4):

Vehículo de dos ruedas, con una velocidad máxima por construcción no superior a 45 km/h y con un motor de cilindrada inferior o igual a 50 cm3, si es de combustión interna, o bien con una potencia continua nominal máxima inferior o igual a 4 kW si es de motor eléctrico.

Así pues, según dicho Reglamento, si el “patinete eléctrico” cumple con estos requisitos será considerado ciclomotor, y por tanto, su conducción requerirá licencia, seguro obligatorio, y la correspondiente matriculación del vehículo. En este caso, por tanto, si no dispusiéramos de carnet de conducir por haber sido retirado debido a una resolución judicial, o por habernos quedado sin puntos, o bien porque nunca hemos dispuesto del mismo, no podremos conducir el “patinete eléctrico” que cumpla las indicadas características.

Así, resulta sumamente relevante conocer las características técnicas de nuestro “patinete eléctrico” para poder esclarecer si realmente es considerado un ciclomotor y, por tanto, su conducción infringe la prohibición de conducir que nos ha impuesto el Juzgado.

Partiendo de lo anterior, y a pesar de que las instrucciones de la Dirección General de Tráfico (DGT) no tienen rango de Ley y no se pueden considerar normas jurídicas, resulta relevante añadir que la DGT considera que los Vehículos de Movilidad Personal (en adelante, VMP) están fuera del ámbito de aplicación del citado Reglamento europeo y, por tanto, no cabe exigir al usuario de VMP la titularidad de permiso o licencia de conducción, ni el correspondiente seguro obligatorio.

Pero, ¿qué es considerado como Vehículo de Movilidad Personal?

La DGT lo define como «un vehículo de una o más ruedas dotado de una única plaza y propulsado exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar al vehículo una velocidad máxima por diseño comprendida entre los 6 y los 25 km/h».

Y el Reglamento General de Circulación, añade que «sólo pueden estar equipados con un asiento o sillín si están dotados de sistema de autoequilibrado«.

Así pues, podríamos concluir que si el “patinete eléctrico” cumple con las características técnicas para ser considerado VMP, el mismo podrá ser conducido sin disponer de la correspondiente licencia, o bien con la licencia retirada.

Y en el caso que, a pesar de estar conduciendo un VMP, por parte de la Policía actuante se considere que el usuario está quebrantando la prohibición de conducir, en el correspondiente procedimiento judicial deberemos exigir la práctica de una pericial del “patinete eléctrico” en cuestión para que se determine su anchura y longitud, potencia del motor, la velocidad máxima concreta y, en definitiva, cualesquiera otros datos técnicos concretos y específicos para permitir determinar si sus características técnicas lo encuadran en una u otra categoría.

Como podéis comprobar, se trata de una cuestión muy controvertida e incierta en nuestros Tribunales, por lo que hasta que no se elabore una normativa específica, deberemos extremar nuestra cautela a la hora de tomar decisiones en este ámbito.



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